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La vieja Playa siempre es la que encontraste al llegar

Cada generación de visitantes llamó la vieja Playa a la que encontró al llegar. La última vez que alguien la describió como pueblo de pescadores en presente fue en 1995. Qué hacer con eso si tienes un negocio aquí.

Playa de arena blanca con mar turquesa y un banco de cúmulos grandes sobre el horizonte

Todos los que llevamos tiempo aquí hemos dicho alguna versión de la misma frase: esto ya no es lo que era. Al revisar cómo se ha escrito sobre Playa en internet durante cuarenta años, aparece un patrón que conviene conocer si tienes un negocio en la región.

Hay una conversación que se repite en cualquier mesa de Playa del Carmen. Alguien dice que la ciudad ya no es lo que era, alguien más asiente, y de ahí sale una fecha: antes de la Quinta peatonal, antes de los hoteles grandes, antes de los nómadas digitales, antes del Tren Maya.

La fecha cambia según quién habla. Y ahí está lo interesante.

Cada quien fecha su propia caída

Al revisar lo que se ha escrito sobre este lugar desde los años ochenta hasta hoy, aparece algo consistente: cada generación de visitantes llamó "la vieja Playa" a la Playa que encontró cuando llegó.

Quien vino a bucear a mediados de los ochenta dice que se echó a perder cuando llegaron los mochileros.

Quien llegó a principios de los noventa dice que se acabó cuando pavimentaron y pusieron los primeros hoteles.

Quien vino de mochilazo a finales de los noventa dice que la ciudad murió cuando entraron las cadenas y los todo incluido.

Quien llegó alrededor de 2008 dice que lo bueno duró hasta que llegó el turismo masivo y los precios subieron.

Quien vino por la escena de música electrónica de 2017 dice que aquello se perdió cuando se volvió industria.

Y quien llegó en los últimos dos o tres años ya está diciendo que la ciudad cambió cuando llegaron los nómadas digitales, sin notar que muchos de ellos llegaron al mismo tiempo.

Seis versiones distintas de lo mismo, separadas por casi cuarenta años. Todas sinceras y todas convencidas de que su momento fue el último bueno.

Un dato que ordena la conversación

Hay una frase que se repite en casi todo lo que se ha escrito sobre esta ciudad: que Playa era un pueblo de pescadores tranquilo.

Al buscar cuándo se dejó de usar en presente, el resultado sorprende. La última vez que alguien describió a Playa como un pueblo de pescadores en tiempo presente fue en 1995. Desde 1997 aparece siempre en pasado.

O sea que la nostalgia por la Playa que se perdió es tan vieja como internet en Playa. Y buena parte de quienes la sienten llegaron después de esa fecha.

Eso no significa que la ciudad no haya cambiado. Cambió muchísimo, y hay pérdidas reales. Lo que significa es que la sensación de haber llegado tarde no es un diagnóstico del lugar: es una constante de quien llega.

Por qué pasa esto

La explicación más probable no tiene que ver con Playa, tiene que ver con cómo funciona la memoria.

Uno conoce un lugar en un momento específico, con cierta gente, cierta edad y cierta situación de vida. Ese conjunto es irrepetible, y cuando cambia, se atribuye el cambio al lugar en lugar de a uno mismo.

Y hay una segunda razón, más práctica: quien llega, llega a algo que ya existía. Encuentra un lugar que otros construyeron durante años, y esa versión terminada se vuelve su punto de referencia. Todo lo que pase después parece deterioro; todo lo que pasó antes, historia.

Qué tiene que ver esto con tu negocio

Tres cosas, y las tres importan hoy.

Si crees que llegaste tarde, revisa quién dijo lo mismo antes que tú. El que abrió un negocio en 2008 pensando que se había perdido lo bueno hoy es el veterano al que le preguntan cómo era antes. El que abra este año va a estar en esa posición en 2034.

La sensación de haber llegado tarde ha acompañado a cada persona que abrió algo aquí en los últimos cuarenta años. Y varias de esas apuestas funcionaron.

Cuidado con vender la Playa que ya no existe. Muchos negocios comunican con el vocabulario del momento en que llegaron. Hablan de un lugar tranquilo, auténtico y barato, a un cliente que llegó buscando otra cosa y que no tiene ese recuerdo.

El cliente de hoy no está comparando con la Playa de 2010. Está comparando con Tulum, con Mérida o con Medellín. Esa es la conversación en la que estás.

Y la nostalgia no es una estrategia. Es cómoda porque explica todo sin obligar a nada: si el problema es que el lugar cambió, no hay nada que hacer. Pero el lugar siempre estuvo cambiando, y en cada una de esas etapas hubo negocios que encontraron su cliente.

La pregunta que sí sirve

No es cuándo era mejor Playa. Es quién está aquí ahora y qué necesita.

Y aquí hay un dato que ordena la conversación: entre 2010 y 2020, la población del municipio pasó de 159,310 a 333,800 habitantes. Se duplicó en una década. Playa fue el noveno municipio que más creció del país, y el segundo entre los que ya pasaban de cien mil.

O sea que quien siente que llegó a otra ciudad no está exagerando. Literalmente llegó a otra ciudad. Y la persona que llegue en 2030 va a llegar a otra distinta.

Esas trescientas mil personas son gente que trabaja a distancia, empresas de servicios, hoteles y restaurantes con proveedores, residentes extranjeros de largo plazo y una clase media local que no existía hace veinte años.

Ninguno de ellos vino por la Playa de los noventa. Vinieron por la de ahora, y compran cosas todos los días.

Lo que sí conviene recordar

Que la ciudad haya cambiado no obliga a celebrarlo. Hay costos reales en cómo creció y vale nombrarlos.

Pero si tienes un negocio aquí, la conversación útil no es cuál era el mejor momento. Es qué está pasando ahora y qué hace falta.

Dentro de diez años alguien va a decir que 2026 fue el último buen año de Playa. Probablemente alguien que llegó este año.


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Datos: Riviera Maya Economic Pulse.