Mi hijo tenía cuatro años cuando lo vi destruir una torre que le había llevado veinte minutos construir.
La tiró. Sin drama. Sin llorar. Sin pensar dos veces.
Y empezó de nuevo.
Lo que los niños saben y los adultos olvidamos
Un niño no tiene miedo a equivocarse. No tiene ego invertido en la primera versión. No necesita que su torre quede perfecta para sentirse bien consigo mismo.
Construye. Prueba. Rompe. Vuelve a construir.
En el mundo de los negocios eso se llama iterar. En la consultoría lo llaman pivot. En Lego lo llaman jugar.
El problema de los adultos
Cuando crecemos, construir se vuelve pesado. Cada decisión tiene costo. Cada error tiene consecuencia. Cada torre que se cae duele más de lo que debería.
Y entonces dejamos de construir con la misma libertad.
Esperamos tener todo claro antes de empezar. Queremos garantías antes de intentar. Necesitamos permiso para equivocarnos.
Los niños no esperan nada de eso. Solo construyen.
Lo que Lego tiene que enseñarnos
No es casualidad que las mejores escuelas de negocios del mundo — MIT, INSEAD, London Business School — usen Lego como herramienta de aprendizaje.
Porque cuando construyes con las manos, tu cerebro trabaja diferente. Encuentras soluciones que no veías. Dices cosas que no sabías que sabías.
Es la misma razón por la que en Kiin Hub este mes tuvimos el Curso Lego para Niños: Impulsando a mi Niño Emprendedor. Porque la mentalidad de constructor — la que tu hijo ya tiene — es exactamente la que necesita un negocio para crecer.
La pregunta
¿Cuándo fue la última vez que construiste algo sin miedo a que se cayera?
Si la respuesta te incomoda — quizás es hora de recordar cómo construía tu hijo de cuatro años.
En Kiin Hub trabajamos con constructores. Gente que arrancó algo propio y sigue construyendo todos los días.
Aquí tienes tu base.
Playacar Fase II, Playa del Carmen.
www.kiinhubcowork.com
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