Negocios y Emprendimiento

No necesitas más ideas de contenido. Necesitas un sistema

Crónica del networking de agosto en Kiin Hub, donde Micaela Segovia de Mii Community mostró cómo armar un mes de contenido con inteligencia artificial. Los cinco pilares, lo que hay que definir antes de pedir nada, y los errores que se repiten.

No necesitas más ideas de contenido. Necesitas un sistema

Eso fue lo que quedó del networking de agosto en Kiin Hub, donde Micaela Segovia, de Mii Community, presentó cómo armar un mes de contenido usando inteligencia artificial.

Casi todo el que maneja las redes de su propio negocio conoce esta escena. Es lunes por la mañana, hay que publicar algo, y la pregunta es siempre la misma: qué subo hoy.

Se resuelve como se puede. A veces sale bien, a veces sale una foto del producto con una frase genérica, y a veces no sale nada. La siguiente semana vuelve a empezar.

La propuesta de la sesión fue que ese no es un problema de ideas. Es un problema de sistema.

Pedirle ideas a la inteligencia artificial no es tener una estrategia

Hay un ejercicio que ilustra bien el punto y que se hizo en vivo.

Si le pides a una herramienta de inteligencia artificial diez ideas de contenido para tu negocio, te va a dar diez ideas. Van a estar bien escritas y algunas hasta van a servir.

Pero no son una estrategia. Son diez ideas sueltas que no saben a quién le hablas, qué quieres conseguir este mes ni por qué alguien debería detenerse a leerte.

La frase que resumió la sesión fue esta: la inteligencia artificial puede producir mucho contenido, pero producir no es lo mismo que decidir.

Lo que hay que definir antes de pedir nada

Aquí está el trabajo real, y es el que casi nadie hace porque no se siente productivo.

A quién le hablas. No "mis clientes", sino quién es esa persona, qué problema tiene y qué está intentando resolver cuando te encuentra.

Qué quieres conseguir este mes. Conseguir clientes es distinto a vender un producto específico, y las dos cosas son distintas a posicionarte como referencia en tu tema. Cada objetivo pide contenido diferente.

Cómo suena tu negocio. Si no lo defines, la herramienta va a elegir un tono por ti, y casi siempre elige el mismo tono neutro que usan todos.

Sin esas tres cosas escritas, cualquier contenido parece bueno, porque no hay contra qué compararlo.

Los pilares, que es donde estaba la idea más útil

Este fue el concepto que más se llevó la sala.

En lugar de buscar treinta ideas para treinta días, se definen cinco razones distintas por las que alguien querría escucharte. Educar, conectar, vender, demostrar experiencia y entretener.

Cada publicación responde a una de esas cinco. Y de ahí sale el mes completo, sin la sensación de estar inventando desde cero cada día.

Es un cambio de pregunta. Deja de ser qué publico hoy y pasa a ser qué toca hoy.

Dos cosas prácticas que salieron

No todo tiene que ser un video corto. Hay formatos distintos y cada uno sirve para algo diferente. Un carrusel explica mejor que un video, una historia acerca más que un carrusel, y una pieza de venta funciona cuando ya hubo suficiente de lo demás. La mezcla depende del negocio y del objetivo, no de lo que esté de moda.

No se acepta la primera respuesta. Cuando le pides algo a una herramienta de inteligencia artificial, lo primero que sale es un punto de partida. El trabajo está en ajustar, corregir el tono, quitar lo que no suena a ti y pedirlo otra vez. Copiar y pegar sin revisar es la forma más rápida de que tu contenido se parezca al de todos.

Los errores que se repiten

La sesión cerró con una lista corta que vale la pena tener presente:

Pedir cosas demasiado generales. Copiar y pegar sin revisar. No darle a la herramienta información real de tu cliente. Crear contenido sin un objetivo detrás. Y el más importante de todos, dejar que la herramienta tenga la última palabra.

La idea de fondo es la misma que atraviesa todo: la inteligencia artificial propone, tú decides.

El puente que cerró la noche

La sesión terminó con un ejercicio que no era de contenido y que funcionó mejor de lo esperado.

Cada quien tenía que acercarse a alguien que no conociera y explicar en treinta segundos a quién ayuda y qué problema le resuelve. No a qué se dedica: a quién ayuda.

Es más difícil de lo que suena, y ahí se notó quién tiene clara su propuesta de valor y quién no. Que era exactamente el punto de toda la sesión, aplicado a una conversación en lugar de a una publicación.


La sesión completa, con los prompts y el ejercicio guiado, la imparte Micaela Segovia de Mii Community. Si te interesa tomarla, escríbenos y te ponemos en contacto.

En Kiin Hub tenemos la Mesa Kiin: contrastar tu caso con gente que sabe de cosas distintas. Fiscal y contable, laboral, propuesta de valor, procesos y tecnología. Si algo de esto te movió una duda de tu negocio, escríbenos y lo platicamos.