Negocios y EmprendimientoRiviera Maya

Todo lo que consumimos viene de fuera. ¿Qué mandamos de regreso?

La Riviera compra casi todo de fuera y los camiones se regresan vacíos. De ahí salen dos preguntas de negocio distintas, y una lista de categorías que nadie ha bajado a números.

Todo lo que consumimos viene de fuera. ¿Qué mandamos de regreso?

La Riviera Maya compra mucho y produce poco. Los camiones llegan llenos y se van vacíos. Ahí hay un problema de costo y también una lista de negocios que nadie ha armado.

Hay una pregunta que casi no se hace en la región, quizá porque la respuesta parece obvia: ¿qué se fabrica aquí?

La respuesta corta es que muy poco. La manufactura representa 4.59% del empleo en Quintana Roo, contra 22.02% en Yucatán. No es una diferencia de matiz. Es un estado que vende servicios y compra prácticamente todo lo demás.

Y comprarlo tiene un costo que casi nadie desglosa.

El viaje de ida está lleno. El de vuelta, no

Casi todo lo que se consume en la Riviera entra por carretera desde el centro y el Bajío. No es una impresión: el corredor Cancún-Tulum no tiene una sola terminal de carga del tren, y el estado registra apenas nueve establecimientos de almacenamiento. El muelle de Punta Venado, que en 2019 movió 10.4 millones de toneladas, lleva en cero desde 2023.

Entonces todo llega en camión. Y aquí viene la parte que rara vez se nombra: esos camiones se regresan vacíos, o casi.

El flete se cotiza por viaje redondo aunque solo cargue en un sentido. Eso significa que el costo del regreso ya está pagado, y lo paga quien trae mercancía. Está incorporado en el precio de todo lo que se compra en la región, desde el jabón de un hotel hasta la lechuga de un restaurante.

Visto de otro modo: hay capacidad de transporte saliendo de la península todos los días, ya pagada, y sin nada que llevar.

Eso no es una queja. Es un espacio vacío que alguien puede llenar.

Dos preguntas en lugar de una

De ahí salen dos negocios distintos, y conviene no confundirlos.

La primera: de todo lo que compramos de fuera, ¿qué se podría producir aquí a costo competitivo, precisamente porque lo de fuera carga el flete?

La segunda: de lo que se genera aquí, ¿qué vale la pena mandar en ese camión que de todos modos se va?

Lo que ya se resolvió localmente, y por qué

Hay un caso que demuestra que esto funciona. Quintana Roo registra 1,393 lavanderías contra 1,098 en Yucatán, un estado con más población. La razón es simple: mandar blancos de hotel a lavar a otro estado es absurdo por volumen y por peso, así que el servicio se resolvió aquí.

Ese es el criterio. Cuando el costo de traer algo es alto en relación con su valor, la producción local gana sola.

Bajo esa lógica hay categorías donde la Riviera compra fuera algo que podría hacerse cerca: hielo y agua purificada, panadería a escala, tortilla industrial, químicos de limpieza y de alberca, amenidades de hotel, uniformes y blancos, empaque y cartón, mobiliario de exterior que se destruye con el salitre y se repone constante.

Ninguna de esas es una idea nueva. Lo nuevo sería que alguien haga la cuenta con números reales de un hotel o un grupo de restaurantes, en lugar de suponerla.

Lo que se podría mandar de regreso

Aquí hay que separar lo que suena bien de lo que se sostiene.

Lo que tiene lógica de flujo constante: cartón, PET y vidrio recuperados de hotelería, que se generan todos los días en volumen predecible y tienen mercado en el centro del país. Aceite de cocina usado, que la hotelería produce a diario y sirve como insumo de biodiésel. Son materiales de bajo valor unitario, y eso es justo lo que vuelve determinante el costo del transporte: en un camión que ya se va, la ecuación cambia.

Lo que hay que verificar antes de emocionarse: el sargazo. Se ha probado para bloques de construcción, papel y fertilizante. El problema no es la idea, es que el volumen es estacional e impredecible y el material es corrosivo. Puede funcionar, pero es un proyecto que necesita números propios, no entusiasmo.

Y lo que no ocupa camión: software, diseño, contabilidad, análisis, contenido. Servicios que se producen aquí y se venden a cualquier parte sin pagar un peso de flete. Es la única categoría donde la distancia no cuesta nada, y es la que menos se discute cuando se habla de diversificar la economía regional.

¿Qué te toca a ti?

Este texto no tiene la respuesta. Tiene el marco.

Ninguna de las ideas de arriba es un negocio hasta que alguien la baje a números: cuánto consume realmente un grupo hotelero al mes, qué paga hoy por traerlo, qué costaría producirlo aquí, y a partir de qué volumen se cruzan las dos curvas. Esa cuenta no está publicada en ningún lado y solo la puede hacer alguien que ya esté operando en el sector.

Que es exactamente el tipo de conversación que rara vez ocurre, porque cada quien la piensa solo.


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Datos: Riviera Maya Economic Pulse.