El verano no fue lo que se esperaba. Pero la ventana buena del año ya empezó a abrirse, y lo que se haga en las próximas semanas decide cómo llega el negocio a diciembre.
Los locales ya estamos disfrutando el mar otra vez, y vemos a los turistas haciendo lo mismo. El agua todavía no está azul turquesa, tiene color café cerca de la orilla, pero no huele y caminando un poco ya se llega al azul de siempre.
Para quien vive aquí, eso es una señal clara. La temporada está cediendo.
Y coincide con lo que reporta la Red de Monitoreo de Sargazo del estado. A principios de agosto había 30 playas en semáforo rojo en la zona norte; en el reporte más reciente bajaron a 22. El pico de la temporada fue entre junio y julio, y ya quedó atrás.
Sigue siendo irregular, con playas que mejoran y otras que siguen cargadas. Pero la dirección cambió.
Lo que viene, en orden
Vale tener el calendario claro porque de eso depende cómo se planea.
Septiembre y octubre traen un descenso considerable, según el pronóstico de la Red de Monitoreo. Ya se nota, aunque sigue habiendo días malos según el viento.
Noviembre y diciembre deberían tener recale mínimo. Ahí es cuando el mar vuelve a verse como en las fotos.
Esa ventana coincide con la temporada alta de invierno. O sea que el mejor mar del año y la mejor demanda del año caen al mismo tiempo.
Y hay un dato que conviene tener presente al planear: este año el arribo empezó antes de lo habitual, y la propia Red de Monitoreo advierte que en 2027 podría volver a adelantarse, incluso desde enero en lugar de abril o mayo. Nadie puede garantizarlo, pero significa que la ventana buena podría ser más corta que otros años.
Por eso septiembre y octubre no son meses para aguantar. Son los meses para preparar.
El error que se comete cada año
Llega noviembre, aparece la demanda, y ahí empieza la carrera: contratar de urgencia, cotizar de urgencia, acomodar inventario de urgencia.
El resultado es previsible. Se contrata a quien esté disponible en lugar de a quien sirve. Se compra al precio que haya. Y se cotiza sin tiempo de pensar, casi siempre por debajo de lo que se debería.
Lo que decide un buen invierno no pasa en invierno. Pasa ahora.
Qué cliente no depende del verano
Aquí hay algo que se pierde de vista: buena parte de quien viene a esta región no viene por vacaciones de verano.
Quien huye del invierno del norte. Canadienses y estadounidenses que pasan aquí los meses fríos. Su temporada es exactamente noviembre a marzo, y llegan por semanas o meses, no por días.
Quien trabaja a distancia. Vienen cuando quieren y se quedan más tiempo que un turista. Buscan internet estable, un lugar donde trabajar y algo de comunidad. Muchos escogen destino en octubre para llegar en enero.
Las bodas y los eventos sociales. Su temporada alta es de noviembre a abril, justo por el clima y por el mar. Y se contratan con meses de anticipación, o sea que las decisiones de esa temporada se están tomando ahora.
El buceo y las actividades de agua. Las mejores condiciones de visibilidad coinciden con esos mismos meses.
Y los grupos corporativos. Congresos, convenciones e incentivos, que se agendan con anticipación y no dependen del calendario escolar.
Ninguno de esos cinco decidió no venir este verano. Simplemente su temporada es otra, y esa temporada empieza en unas semanas.
Y estos dos meses también se venden
Septiembre y octubre no son solo tiempo de preparación. Tienen su propia demanda, distinta a la del verano y a la del invierno.
Las empresas planean su año ahora. Es temporada de juntas de cierre de trimestre y de sesiones de planeación. Ese cliente no viene por la playa, viene a trabajar, y necesita dónde reunirse.
Los precios de hospedaje están bajos. Eso atrae a un viajero distinto: el que busca valor en lugar de temporada. Suele quedarse más tiempo, gastar de forma más pareja y salirse de la zona turística.
El local vuelve a salir. Sin saturación, los restaurantes, los cenotes y los servicios de la ciudad recuperan al cliente de casa, que además es el que regresa todo el año.
Y quien trabaja a distancia escoge destino ahora. Alguien que va a pasar enero aquí está decidiendo en estas semanas. Si te encuentra en octubre, llega en enero.
Vale verlo así: la demanda de estos meses es más chica pero más fiel. Y con la posibilidad de que el sargazo vuelva a adelantarse el año próximo, aprender a vender en temporada baja deja de ser un extra.
Qué hacer en las próximas seis semanas
Define tus precios de temporada alta ahora. Antes de que llegue la demanda y sin la presión de tener al cliente enfrente. Si vas a cobrar distinto en diciembre, decide cuánto hoy, con calma y con tus números.
Cierra con proveedores antes de que suban. Todo lo que compras sube en temporada alta, desde insumos hasta servicios. Lo que negocies en septiembre cuesta distinto a lo que negocies en diciembre.
Ten tu material listo en inglés. Si tu cliente de invierno viene de fuera, tu página, tu menú, tus precios y tus respuestas de WhatsApp tienen que estar en su idioma. Eso se arregla en un par de tardes y casi nadie lo hace a tiempo.
Revisa tu ficha de Google. Horarios, fotos, teléfono, servicios. Es lo primero que ve quien busca desde otro país, y una ficha desactualizada pierde clientes antes de que te contacten.
Y define a quién vas a contratar. Si vas a necesitar gente en diciembre, buscarla en noviembre significa contratar a quien quede libre. Buscarla ahora significa escoger.
La otra mitad del trabajo
Hay algo que conviene hacer estas semanas y que no es preparación: conseguir clientes que no dependen de la temporada.
Un contrato mensual, una renta fija, un servicio recurrente, un cliente de otra ciudad. Eso es lo que sostiene el negocio cuando la temporada baja de nuevo en mayo.
La trampa de vivir de temporada alta es que cada año se depende del siguiente diciembre. Y el año que ese diciembre falle, no hay colchón.
Los meses lentos son justamente cuando hay tiempo para construir esa parte, porque en diciembre nadie tiene tiempo de nada.
Lo que no cambia
El verano fue difícil y no tiene caso adornarlo. Pero también es cierto que el pico ya pasó, que noviembre y diciembre traen las mejores condiciones del año, y que hay una demanda que no se enteró de lo que ocurrió en julio.
Lo que decide cómo llegue tu negocio a diciembre no es lo que pasó en verano. Es lo que hagas en las próximas seis semanas.
En Kiin Hub tenemos la Mesa Kiin: contrastar tu caso con gente que sabe de cosas distintas. Fiscal y contable, laboral, propuesta de valor, procesos y tecnología. Si estás armando tu plan de temporada alta, tráelo y lo revisamos juntos.
Compartir este artículo
