La Riviera no está en el mapa de la carga, está en el del consumo. Y eso cambia las preguntas que tu negocio debería hacerse.
Se repite mucho que Playa del Carmen tiene una posición logística estratégica: un corredor urbano continuo, una estación de tren, la carretera federal y hasta un muelle de aguas profundas. Suena razonable. Pero cuando uno va a los documentos oficiales, la historia es otra, y resulta más útil para cualquiera que tenga un negocio aquí.
Lo que muestran los números
Los documentos oficiales, del proyecto del tren de carga a los registros portuarios y los planes eléctricos, dibujan una región que consume mucho y produce poco.
El tren de carga del Tren Maya tiene cinco terminales alrededor de la península, y ninguna entre Cancún y Tulum. Las estaciones de Playa del Carmen y Puerto Morelos son de pasajeros. El corredor turístico más denso del país quedó diseñado como un lugar por el que el tren pasa, no en el que la carga baja.
El mar tampoco ayuda. El muelle de Punta Venado, el único de aguas profundas del litoral central, pasó de exportar 10.4 millones de toneladas en 2019 a cero desde 2023. Lo que entra por mar hoy es casi simbólico. La consecuencia es una sola: casi todo lo que se consume aquí llega por carretera, por la federal 307, en camión chico, viaje por viaje.
Y cuando llega, encuentra poco dónde detenerse. El INEGI registra nueve bodegas de almacenamiento en todo Quintana Roo: siete en Cancún, dos en Puerto Morelos, cero en Playa del Carmen y cero en Tulum. El mercado de consumo más grande del sureste opera casi sin almacenaje registrado fuera de Cancún. Para dimensionar el modelo: la manufactura ocupa a menos del 5% del personal del estado, contra 22% en Yucatán. No somos dos versiones de la misma economía, somos dos distintas.
El límite es físico
Y hay un techo que casi nadie mira, con nombre técnico: la electricidad. El enlace que trae la energía a Cancún y la Riviera desde Valladolid rebasó su límite normal de operación la mitad de las horas del año, y la red que la reparte en el estado tiene comprometida el 82.69% de su capacidad. Los dos refuerzos que servirían a la zona llevan instruidos desde 2019 y 2021, avanzando a paso lento, y el plan eléctrico vigente no incluyó ni un solo proyecto nuevo de transmisión para la península.
Traducido: cualquiera que quiera producir o almacenar aquí compite por el margen eléctrico contra los hoteles, los desarrollos y las casas que ya están en la fila. Hay incluso un centro logístico de 950 millones de pesos sobre la Colosio que se inauguró hace casi tres años y, según el último reporte público, sigue sin operar por los trámites de conexión eléctrica. Es la mejor foto del cuello de botella: la región que lo trae todo por una carretera construyó el lugar donde guardarlo, y todavía no ha podido encenderlo.
¿Qué queda dentro de nuestro control?
Durante años, la conversación de la región fue cómo atraer más demanda. Estos datos apuntan a otra cosa: la demanda está, lo que falta es con qué abastecerla sin depender de un solo eslabón. Y eso reordena las preguntas de tu negocio, vendas lo que vendas.
¿Cuánto de lo que revendes o usas viene de fuera del estado, y qué pasa el día que la carretera se bloquea o se satura?
¿Tu operación depende de un solo proveedor lejano, o de un solo camino para recibir lo que necesitas?
¿Hay algo que hoy traes de lejos que podría producirse, consolidarse o almacenarse aquí?
Hay una pista de que sí se puede, y viene de los mismos datos. Las lavanderías son el único giro donde Quintana Roo le gana a Yucatán en número de negocios, 1,393 contra 1,098, a pesar de tener un directorio mucho más chico. Donde la demanda hotelera encontró cómo producirse cerca, prosperó. La pregunta abierta es qué más cabe.
Para cerrar
El techo de la región dejó de ser solo cuántos turistas llegan. Se está moviendo a algo más físico: si hay energía, caminos y bodegas para sostener lo que ya existe. Es un límite menos visible que una playa con sargazo, pero más determinante, porque define qué negocios pueden vivir aquí.
Ninguno de nosotros arregla la red eléctrica ni construye una vía de tren. Pero sí podemos leer bien el mapa y preguntarnos de qué tan lejos, y de qué tan pocos eslabones, depende lo que hacemos. Ese es el primer paso para no quedar a merced de un solo camino.
En Kiin Hub buena parte de la conversación va por ahí, entre gente que construye negocios que duran en la región. Si quieres sumarte, pásate por Playacar o escríbenos al 990 403 6041.
Datos: Riviera Maya Economic Pulse.
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