El dato existe, aunque nadie lo mida para Playa del Carmen. Y lo que separa a un negocio que dura de uno que no suele ser menos glamoroso de lo que parece.
Entre mayo de 2019 y julio de 2021, el 46.59 por ciento de los establecimientos de Quintana Roo cerró definitivamente. Fue la proporción más alta del país.
Y hay otro dato que acompaña a ese: la esperanza de vida de un negocio en el estado es de 7.68 años, la tercera más corta de México.
Antes de sacar conclusiones, dos advertencias que conviene tener presentes. El primer periodo incluye la pandemia, así que no es un año normal. Y el segundo dato viene de un censo de 2019, o sea que ya trae siete años encima.
Pero hay algo que sí se puede decir sin matices: operar un negocio aquí es más difícil que en la mayoría del país. Eso no es percepción, está medido.
El dato que no existe
Aquí viene la parte incómoda.
El estudio del INEGI que calcula cuánto dura un negocio baja hasta el nivel municipal para cien municipios del país. Solidaridad no está entre ellos.
O sea que nadie sabe cuánto dura un negocio en Playa del Carmen. No hay una cifra oficial de cuántos abren, cuántos cierran ni cuánto aguantan.
Y la medición que sí daba resultados por estado dejó de publicarlos en su edición más reciente. Justo en el estado donde más negocios cerraban.
Eso significa que quien opera aquí decide sin una referencia básica que en otras ciudades sí existe.
Lo que sí se puede saber
Si el dato agregado no está, queda mirar lo que tienen en común los negocios que llevan años operando en la región. Y lo que aparece no es glamoroso.
No dependen de una sola temporada. Los que sobreviven diciembres flojos son los que tienen algo que vender en septiembre. Un contrato mensual, un cliente recurrente, un servicio que no depende de que llegue el avión.
No dependen de un solo cliente. Cuando el 40 por ciento de la facturación viene de un lugar, ese lugar decide si el año fue bueno. Y en esta región los clientes grandes cambian de dueño, cierran o se van con más frecuencia que en otros mercados.
Conocen su número. Saben cuánto necesitan vender para no perder dinero, y por lo tanto saben si un mes fue malo o solo se sintió malo. Esa diferencia decide si se contrata o no, si se aguanta o no.
Y no confunden un buen mes con una tendencia. Un diciembre fuerte tapa el hueco de diciembre. No cambia la aritmética de enero.
Lo que suele estar detrás de los que cierran
Vale decirlo con cuidado, porque cerrar un negocio casi nunca tiene una sola causa. Pero hay patrones que se repiten en esta región.
Crecer con el costo fijo antes que con la venta. Rentar más grande, contratar antes de tiempo, comprometerse a doce meses con lo que se vendió en tres. En temporada alta eso se siente prudente. En mayo, no.
Vivir de un cliente ancla. Muchos negocios de servicio en la Riviera nacen atendiendo a un hotel, a una desarrolladora o a una cadena. Cuando ese cliente reestructura, cambia de proveedor o cierra, el proveedor se va con él.
Y no distinguir entre caja y utilidad. Que haya dinero en la cuenta no significa que el mes cerró bien. Muchas veces es un anticipo que ya está comprometido.
Qué se puede hacer con esto
Tres cosas, y ninguna requiere invertir.
Saber cuánto necesitas vender para no perder. Se calcula en quince minutos separando tus gastos en fijos y variables. Ese número decide todas las demás decisiones del negocio.
Revisar cuánto pesa tu cliente más grande. Si pasa del 30 por ciento de tu facturación, buscar el siguiente deja de ser opcional.
Y construir algo que no dependa de la temporada. Un servicio recurrente, un contrato mensual, un cliente de otra ciudad. No tiene que ser grande, tiene que ser constante.
Por qué importa que no haya dato
Cuando no hay medición, todo se explica con impresiones. Y la impresión dominante en esta región es que el negocio que cerró estaba mal administrado, o que llegó en mal momento, o que no supo adaptarse.
A veces es cierto. Pero sin datos no hay forma de saber cuánto de eso es el negocio y cuánto es el entorno. Y esa diferencia importa, porque si el problema es del entorno, apretarse más no lo resuelve.
Lo que sí se puede hacer mientras tanto es medir hacia adentro. Tu propio número, tu propia concentración de clientes, tu propia dependencia de temporada.
Nadie va a publicar cuánto dura un negocio en Playa del Carmen. Pero tú sí puedes saber cuánto aguanta el tuyo.
Los datos de cierre y esperanza de vida de negocios provienen de análisis publicados por el Riviera Maya Economic Pulse, con fuente en el INEGI.
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